ENARSA asumirá el control de las hidroeléctricas patagónicas. Se analiza nuevo esquema operativo

Por instrucción de la Secretaría de Energía de la Nación, la estatal ENARSA se hará cargo transitoriamente del control de las centrales hidroeléctricas patagónicas (ubicadas en Neuquén y Río Negro) cuyas concesiones en manos privadas por treinta años vencerán en los próximos meses (entre agosto y diciembre), confirmaron fuentes oficiales.

Se trata de los complejos El Chocón (1.200 MW) y Arroyito (120 MW), actualmente operados por la italiana Enel; Alicurá (1.000 MW) en manos de AES Argentina, Piedra del Aguila (1.400 MW) a cargo de Cantral Puerto, y Planicie Banderita (450 MW) concesionada a Orazul Energy.

La Secretaria Flavia Royón notificó tal instrucción al presidente de ENARSA, Agustín Gerez, puntualizando la «necesidad de garantizar la seguridad pública y la continuidad en el abastecimiento de energía eléctrica que requiere el sistema”, atendiendo al vencimiento de las concesiones.

“Una vez extinguidos los plazos de las concesiones y revertidos los bienes al Estado Nacional, el desarrollo de la actividad de generación de energía eléctrica de los complejos hidroeléctricos quedará asignada, conforme los instrumentos legales que correspondan, a ENARSA”, dispuso Energía (en la órbita del ministerio de Economía).

En los contratos de concesión esta contemplada la posibilidad de activar un plazo de transición de hasta 12 meses, a partir del vencimiento, en los cuales los concesionarios podrían seguir operando estas usinas hasta su traspaso (al Estado o a nuevos operadores privados).

De hecho, el audodenominado Grupo de ex Secretarios de Energía, allegados a la oposición, planteó recientemente la presunta inconveniencia de que sea el actual gobierno nacional quien resuelva sobre esta cuestión a pocos meses del final del mandato, y prorrogue las concesiones por un año.

En la definición del criterio a aplicar sobre estas concesiones también procuran tallar los dos Estados provinciales que alojan a las hidroeléctricas, y así lo manifestaron en los últimos meses.

Fuentes consultadas por E&N admitieron que existen conversaciones con autoridades provinciales en este sentido.

Un criterio posible a seguir sería la creación de una empresas, donde ENARSA tenga al menos el 51 por ciento de las acciones y las provincias una participación a definir, que estará a cargo del control de gestión de estas centrales. Pero la operación y mantenimiento de las hidroeléctricas estaría en manos de privados, y serían concesionadas antes que terminen los respectivos contratos.

En el marco de las conversaciones Nación-Provincias se considerarían cuestiones tales como la remuneración de la energía generada para determinar la renta del negocio, y el nivel de las regalías para las provincias y los municipios aledaños a las Centrales. También, la determinación de la tarifa de electricidad que se aplica en la región, y la posible creación de un fondo para infraestructura hidroeléctrica para la cuenca Comahue.

Fuente: Energía&Negocios

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