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El actual acuerdo de Argentina con el FMI que se encuentra en evaluación en el Congreso de la Nación ha puesto en jaque a un elemento ya normalizado por la sociedad en general y que ha sido motivo de disputa en los últimos años, como lo son los subsidios aplicados al sector energético.
En tal aspecto, según lo indicado en el informe de Tendencias Energéticas publicado por el Instituto Argentino de la Energía “General Mosconi”, tomando como referencia el mes de enero, el precio promedio que pagó la demanda solamente alcanzó a cubrir el 33,2% de los costos de generación. Un porcentaje que quedó muy cerca de los registros mínimos que se vieron en julio y agosto de 2021, cuando se alcanzó la cobertura del 28,5% y 30,9% respectivamente.
Por otro lado, el panorama del mes de marzo no parece ser más alentador, ya que el secretario de Energía de la Nación ha enviado una nota al ministro de Economía con copia al jefe de Gabinete y al presidente Alberto Fernández en donde expresa que de $309.802 millones requeridos por la cartera, solamente recibió $66.015 millones, el 21% de lo pedido.
Si no llegan los fondos requeridos, la secretaría de Energía describe un escenario que será demoledor con afectación directa e inmediata a la tarifa social de gas y electricidad que pagan los más necesitados, atrasos de todo tipo e incumplimientos de pagos a los productores privados con impacto en las inversiones y posibles demandas judiciales.
En tal aspecto, según la nota en cuestión, se detalla que:
Además del todos los problemas fácticos enumerados, existe la posibilidad de que surjan reclamos judiciales por mora e incumplimiento de las obligaciones contraídas por el Estado Nacional en el Marco del Plan Gas.Ar y sus precedentes, justo en momentos en que se requiere plena producción del fluido nacional para limitar al mínimo posible la importación de GNL dados los precios internacionales descontrolados de este producto, que, crisis energética y guerra en Ucrania mediante, han escalado 400/500% en relación a los pagados el año pasado.
Esto también tendría serias consecuencias en el abastecimiento de energía eléctrica ya que la falta de combustibles afectará también a las centrales térmicas del país que deben proveer del recurso a los usuarios finales.
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