BENEFICIOS DE LA EPIDEMIA PARA EL MEDIOAMBIENTE

Muchas de las acciones que tomamos en respuesta a la pandemia podrían tener el beneficio de una huella de carbono reducida, algo que casi ninguna medida política había logrado hasta el momento.

El descenso de la cantidad de desplazamientos en vehículos a motor, la disminución de la producción industrial y el consumo se traducen en menos contaminación, aguas más limpias y cielos más claros. Desde China hasta Venecia, Barcelona o Madrid, estos son algunos de los efectos secundarios positivos de la crisis sanitaria.

Sin duda alguna, la reducción de ciertas actividades puede contribuir muy positivamente a revertir el cambio climático al  disminuir notablemente las emisiónes de gases nocivos. Sin embargo, se trata de un efecto temporal que, sin duda, le hace muy bien al planeta, pero que una vez que termine la emergencia, las consecuencias podrían incluso ser peor si no se toma conciencia en torno a la adopción de acciones reales que permitan cuidar el ambiente.

Según la visión de organismos internacionales, a pesar de las reducciones locales en la contaminación y la mejora en la calidad del aire, ahora es el momento de considerar cómo utilizar los paquetes de estímulo económico para apoyar un cambio a largo plazo hacia prácticas comerciales y personales más amigables con el medio ambiente y el clima, dado que la experiencia pasada sugiere que la disminución de las emisiones durante las crisis económicas es seguida por un rápido aumento.

Un estudio de la Nature Climate Change  determinó que después de la crisis financiera mundial de 2008-2009, siguió un fuerte crecimiento de las emisiones en las economías emergentes, un retorno al crecimiento de las emisiones en las economías desarrolladas y un aumento en la intensidad de los combustibles fósiles de la economía mundial. Sin embargo, otros sostienen que podría haber un posible cambio de comportamiento por parte de los consumidores, en China y a nivel mundial, ya sea como resultado del impacto económico de la crisis o de una mayor toma de conciencia.

Esto último, sería el escenario ideal y la postura que  los organismos internacionales esperan que los estados del mundo y toda la humanidad tomen frente a un problema tan latente, dado que reducir un 25% el consumo de energía de China y sus emisiones durante cuatro semanas solo reduce las cifras anuales en aproximadamente 1%, lo cual es insignificante para la verdadera problemática ambiental.

No basta con especular con si la crisis se extiende o termina paralizando importantes sectores en otros países para que la reducción de emisiones termine siendo verdaderamente significativa para los volúmenes anuales. Es importante entender y trasladar que toda disminución de las emisiones a raíz de la crisis económica provocada por el COVID-19 no exime de la adopción de medidas coordinadas de índole climática.

El mundo tiene que demostrar la misma unidad y compromiso con la acción climática y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero que con la contención de la pandemia de la enfermedad provocada por el coronavirus.

error:

Si no se encuentra registrado, por favor complete el siguiente formulario y le suministraremos datos de acceso.