EL ROL DEL GAS NATURAL EN LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA

Los objetivos de las naciones de cara a la transición energética resultan ser muy ambiciosos, aunque las políticas más rigurosas son propuestas por las naciones que menor cantidad de emisiones generan. En tal aspecto, el gas natural tendrá un papel predominante como combustible de transición de cara al proceso ya iniciado.

Actualmente, la mayor parte de la energía que se consume en el mundo es de origen fósil (petróleo, carbón y gas) y representa el 80% del consumo mundial de energía primaria, mientras que las renovables representan solamente el 7% del total.

A modo de ampliar, según el nuevo ciclo virtual de LIDE Meeting, el 37% de la energía primaria es usado principalmente en el sector eléctrico y es responsable del 41% de las emisiones totales a la atmósfera. Es por ello que el proceso de transición energética va a afectar principalmente a este sector por lo que va a tener que adaptarse de mayor manera para poder incorporar el crecimiento de energías renovables y, gradualmente, reducir el consumo de combustibles fósiles.

En la última conferencia sobre el Cambio Climático que se realizó en Glasgow (COP26), varios países reafirmaron su objetivo de alcanzar el cero neto de emisiones para 2050. Sin embargo, los países que mayores emisiones generan, como India y China, presentaron objetivos similares, pero recién para el 2060 y 2070.

Bajo esta perspectiva, China es notablemente el país que más emisiones a la atmosfera emite su sector eléctrico. Esto se debe a que la principal fuente de generación de electricidad es producida por carbón (más de un 80%).

Por otro lado, en Latinoamérica la situación es diferente ya que los países tienen una huella muy pequeña en comparación con los países con mayor nivel de industrialización.

A modo de ejemplo, Brasil cuenta con una matriz de generación a base de carbón y gas de menos del 10% mientras que Argentina tiene aproximadamente un 60% de su generación eléctrica a base de gas natural y menos del 5% a base de carbón mineral (situación análoga se presenta en México).

Por el lado de Europa, es allí en donde se registran las políticas más rigurosas para lograr los objetivos de emisiones cero netas y son quienes, además, están más avanzados en el proceso.

Es importante destacar que el proceso no solamente consiste en reemplazar el uso de combustibles líquidos, sino que también debe ser acompañado del agregado de generación eléctrica adicional.

Según especialistas del sector, si quisiéramos mantener el objetivo de 1,6 grados de calentamiento global para 2050 se debería reemplazar el consumo de carbón y de gas por energía solar y eólica. Para esto, se necesitarían inversiones de 13.000 millones de dólares en parques solares y de 7.000 millones de dólares en eólica, pero principalmente políticas más agresivas de países como China e India.

De cara a las próximas décadas, se proyecta que el uso del gas para la generación eléctrica aumentará hasta el 2040 y recién ahí comenzará a declinar gradualmente. Sin embargo, en regiones como Asia, África y América del Sur, la demanda continuará en alza y es una clara oportunidad para el potencial gasífero de Vaca Muerta. Bajo este panorama, Argentina tiene gran potencial para suministrar parte del gas que se va a consumir en el resto del mundo y la región.

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